Diligencia debida
Qué revisar en el contrato antes de firmar
10/08/2026
Todo lo que un promotor te diga verbalmente, en una llamada o en una presentación, deja de importar en el momento en que algo sale mal. Lo único que queda es lo que dice el contrato. Por eso vale la pena leerlo completo, aunque sea largo y esté escrito en lenguaje legal.
Lo que el contrato debe establecer con claridad
- Monto exacto que estás aportando y en qué moneda.
- Naturaleza jurídica de tu aportación: ¿es un préstamo, una compra de acciones, un contrato de participación? (Ver nuestro artículo sobre qué estás comprando.)
- Rendimiento, fórmula de cálculo y fecha de pago. No basta con "hasta 20% anual"; el contrato debe decir cómo se calcula ese porcentaje y en qué fecha se paga.
- Uso del dinero. ¿Para qué se va a usar específicamente tu aportación?
- Reportes y auditoría. ¿Con qué frecuencia recibirás información financiera del proyecto? ¿Tienes derecho a solicitar una auditoría?
- Tratamiento de pérdidas. Si el proyecto pierde dinero, ¿qué pasa con tu capital?
- Dilución, si aplica (ver nuestro artículo sobre valoración y dilución).
- Mecanismo de salida. ¿Cómo y cuándo puedes recuperar tu capital? ¿Existe un mercado secundario o dependes de que aparezca un comprador?
- Incapacidad o fallecimiento del fundador. ¿Qué pasa con el proyecto y con tu dinero si la persona clave detrás del negocio no puede continuar?
- Incumplimiento. ¿Qué pasa si el promotor no paga en la fecha pactada? ¿Hay una penalización, un plazo de gracia, un procedimiento definido?
- Garantías reales. Si te ofrecen una garantía (prendaria, hipotecaria, un aval), ¿está formalizada ante notario o registrada, o es solo una promesa escrita en el mismo contrato?
- Jurisdicción. ¿Qué tribunales o mecanismo de resolución de conflictos aplican si hay una disputa?
- Impuestos. ¿Quién es responsable de retener o declarar los impuestos sobre tu rendimiento?
- Qué sucede si el proyecto nunca inicia. Es un escenario que casi nadie contempla, pero debería estar previsto.
Señales de alerta en un contrato
- Cláusulas ambiguas que se pueden leer de más de una manera razonable.
- El promotor se niega a modificar o siquiera discutir el contrato.
- El contrato remite a "condiciones que se acordarán después".
- Te piden depositar a una cuenta personal en lugar de una cuenta a nombre de la empresa.
- El documento no está firmado por alguien con poder legal para obligar a la empresa.
Un contrato claro no es garantía de nada
Leer y entender el contrato reduce el riesgo de sorpresas, pero no elimina el riesgo del negocio. Un contrato perfectamente redactado sobre un negocio que no genera ingresos suficientes sigue siendo una mala inversión. El contrato protege tu derecho; no garantiza que ese derecho valga algo.